Era mía; yo hacía con ella y en ella lo que yo quería, aunque tenía familia la verdad era que nadie se ocupaba de ella, nadie preguntaba por ella, no la veían, no existía, no era recordada, ella existía solo para mí, yo podía golpearla, la destruía, la compartía, la prestaba y la empoderaba, la empoderaba para que se desempeñara mejor dentro del mundo de perversiones sexuales al cual yo en secreto, en silencio y en la oscuridad de la vida pertenecía.
La fui empoderando con un valor de objeto, una muñeca sexual a la cual se le usa y se desecha, a la vez iba creándole una dependencia total y una sumisión hacia mí, mi muñeca la cual cumplía todos mis deseos y peticiones, su actitud era positiva a todo lo que yo quería, ella era mí incondicional aprendió a vivir y a disfrutar, aprendió a gozar y a desear aprendió a vivir para ser un objeto una muñeca sexual.
Para mi existía solo para complacer mis deseos sexuales solo con ese fin la tomaba en cuenta, para compartirla para ofrecerla entre mi gremio sexual, ella aprendió a ser feliz y a ser vista como objeto , una muñeca que yo cuidaba, la alimentaba, la vestía, le daba joyas para así poder compartirla y despertar en los otros el deseo de poseerla. Aprendió día a día a darme gusto y complacerme en todo, todo lo que yo le pedía que hiciera ella lo hacía esta era una manera de tenerme cerca de ella y ella tener un sentido de pertenecer a alguien. No era mi esclava no la tenía sujeta, no había cadenas solo había el deseo de vivir una vida en el placer y en la perversión. En base al placer y al deseo sin freno es como ella concebía la vida y su propia vida. Yo era su contacto con la vida con el aquí y el ahora, era una ilusión. Cuando ya no me servía o le temía entonces estratégicamente la mataba poco a poco para después obligarla a resurgir a mis deseos a mis peticiones.
Tomémoslo como una situación de sentido común, al fin yo era su dueño, y ella era mi derecho, el derecho a decidir cómo, cuando, donde , cuanto y con quién esto lo logre a medida del abandono familiar, afectivo y personal en que ella creció desde niña. ¡yo era su dueño! Y ella para mí era mi muñeca objeto a la cual le invertí tiempo hast que aprendiera a sentir en mi cubiertas todas sus necesidades.
Su confianza en si misma, la tenía en mis manos, su valía era en medida de que yo la volteara a ver. Ella me pertenecía y no podía renunciar a mi porque ningún deseo era comparable al que yo le inspiraba y le despertaba en su piel.
Ninguna experiencia de sumisión y de amor incondicional era tan clara y profunda como cuando yo la obligaba a ser usada y ella sonriente por mi se dejaba. Ella no podría irse por que ninguna carne era comparable a la que yo le ofrecía y ningún placer al que yo le proporcionaba, yo era su inicio y su fin.
Su familia la preparo para ser un objeto del satisfacción sexual, desde que tenía cinco años cuando su mundo era su madre, ella dejo de existir para su procreadora desde ahí inicio su caída, su madre era indiferente a ella jamás sabía dónde estaba la pequeña de cinco años, la aparto de su vida y de la vida de su familia nadie sabía que existía la niña no la volteaban a ver, así empezó a vagar desde chiquilla por las calles siempre sola y acompañada de sus perros callejeros, nadie quería jugar con ella, a nadie le importaba y poco a poco fue aceptando todo con tal de que alguien la recibiera.
El haberse convertido en una muñeca objeto sexual se debió a la base de haber vivido una infancia arrebatada de manera brutal, a un abandono sin misericordia ni conciencia moral.
Al oírla hablar de mi ella comenta “el jamás me decepciona, el no me abandona, el me quiere y me respeta” me lleva por la cuerda floja y mientras la cruzo él goza con mi gozo y con mi experiencia y así se coloca cerca para sostenerme. Yo solo me dejo llevar a lo que él me ordena o pide, cerrando los ojos me permito y le permito todo.
Psic Perito:. Maritza Nasser Diaz
477 161 15 44
maritzanasser@psicologialyf.com
NOTA: Evitemos que los hijos crezcan sin la proteccion de sus dos progenitores.
Apliquemos las leyes para que los niños tengan una infancia amorosa y protectora